domingo, septiembre 27, 2009

Auditorio Nacional.

Te extraño porque casi no estás conmigo. Te extraño porque te veo cada que tienes tiempo para mí. Te extraño porque me pierdo esperando el momento para verte. Te extraño porque ya no huelo tu vientre.

Te extraño porque todo me duele. Te extraño porque no me tallas lo suficientemente duro. Te extraño porque el tiempo es demasiado largo mientras espero tus respuestas. Te extraño mientras escucho cenicero.

Te extraño porque intento huir de ti y ni cuenta te das. Te extraño porque en ese accionar regreso a ti a ver si esta vez algo me dirás.

Te extraño porque con tus oraciones simples me haces sonreír. Te extraño porque ya nunca escribes. Te extraño porque conmigo no puedes quedarte. Te extraño horrores porque en este momento no puedo estirar los brazos para estar ahí.

Te extraño porque estás tan lejos. Te extraño porque ni para llorar te tengo. Te extraño porque me quiero ir pronto. Te extraño porque sé que no te irás conmigo.

Te extraño porque las visitas tardarán. Te extraño porque ya nunca me besas más de diez minutos. Te extraño porque ahora eres una adulto. Te extraño porque aún no he logrado crecer.

Te extraño porque mi corazón es cenicero. Te extraño porque no puedes ver mis ataques de felicidad. Te extraño porque cada vez lo hacemos menos. Te extraño porque no me puedes ver pensando en ti.

miércoles, septiembre 16, 2009

433259C

Sólo para que lo sepas, aquí sigo. Aún no logro enmendar mi camino, sigo harto del mundo y hoy en especial odié vivir. Descubrí nuevas formas de pasar el tiempo dormido y que el lápiz adhesivo con los años se transforma en una membrana divertida de color gris. Continúo delegándome la responsabilidad de hacer lo que debo, me resulta divertido el cortar y pegar las mismas quejas e intentar volar. En fin, nuestra complicidad se ha quedado en el estacionamiento mismo donde leí que te mudabas de regreso a Sydney. No te culpo, pienso que es lo mejor para vos. He salido a caminar, en menor medida que otros días por supuesto. Ya no veo fantasmas, pero ahora ya puedo dormir y eso me molesta sobremanera. Ya no me como las crayolas ni vomito de colores, ahora son las paredes de mi cuarto las que me plantean diseños asombros. Lo veo bien.

De Adriana he escuchado poco, no la he visto sonreír en un mes. Quizá menos. La última charla que tuve con ella resultó productiva, pues me ha dictado frase a frase unos diálogos terriblemente parecidos a lo que tenía en mente para intentar unir el final de mi cuento y al fin terminarlo. Por supuesto que aún no lo termino, me entorpece el jugar con la cosa pegajosa del lápiz adhesivo.

¿Cómo están tus piernas?¿Crecieron de nuevo? Ha llovido y me ha dado por conectar ideas sueltas en este blog. Soy un asqueroso intento por hacer mi vida menos aburrida en lo que espero el momento de tirar la escena final. Lo tengo todo planeado, ahora si puedo decir que he terminado el guión del largo, el corto queda pendiente pues Adriana prometió prestarme sus dientes para poder escupir. Era eso o una playera, ya no lo recuerdo. En fin, espero verte en el siguiente delirio. Besos, de esos que no suelo citar en un blog.