viernes, febrero 05, 2010

Lucía y su sexo.

¿Qué sería de mi si tuviera una amante? ¿Alguien lo notaría? ¿Se me escaparían menos sueños? ¿Podría dormir calientito más noches? Si fuese así, probablemente piense en algo superficial, creo me he concentrado en ese calor y me he olvidado de mi. Aún tengo la necesidad de contar esos relatos, de leer, de autorealizarme. El amor nunca estará de más, el sexo con el tiempo se irá, si no vuelve desde este momento no me tiene que preocupar. Nadie me ha pedido ser su amante, la respuesta está escrita debajo de la almohada. Habilidad de hacer nada cuando se tiene todo el tiempo, habilidad de pensar.... Idzo, cállate ya. Son hormonas, una olla de ellas. Debo encontrar la llave de gas para cerrarla y no distraerme más.

miércoles, febrero 03, 2010

Lo mío es el rock.

Definitivamente debí ser músico. No es que odio dar clases, de cierta forma me gusta sufrir cada que me desespera e intento botar la toalla. No me pasa a diario, pero si al menos una vez en el semestre.

Fue tan fortuito el cómo caí al oficio al que tanto le rehuía. Necesidad, desempleo... la primer materia que di fue taller de redacción I. La primer niña que me miró fue una de sexto, probablemente de 17 años... aún niña. Nunca dejó de ver feo a Valeria cuando fue a la escuela. Otro buen motivo para dejar de dar clases, no termina de gustarme tanta atención.

Papá y mamá estudiaron en la Normal. Quería que siguiera su camino, lo cuál nunca me pareció una idea viable... nunca me vi frente a un grupo intentando llevarlos a algún punto. En algún momento le dije a papá que su trabajo era aburrido, claro... en la época en la que era biblioteconomista... o algo así. Sé que se ofendió bastante, quizá algún día algún hijo me diga que lo que yo hago es una pérdida de tiempo y me den ganas de abofetearlo por ignorar el compromiso que tengo por mi oficio. Mucho bla,bla,bla. Total, siempre encuentro la misma duda, ¿hasta cuándo seguir? Siempre digo que este es el último semestre que doy, quizá la necesidad, quizá la mediocridad me hagan seguir, quizá sea el conformismo o el mismo miedo que me tengo. Sé que esta vez será la última, la definitiva.

"No sabe dar clase"... pues claro, no estudié para eso, mi lugar está en rodaje... editando, fotografiando, durmiendo, escribiendo, trazando, haciendo el amor. No en un salón de clases. Aunque bueno, las cosas buenas que ha dejado la escuela siempre serán los rostros, la gente... siempre hay banda bien chévere y bien loca. Hay gente con la que nunca hablé, y hay más aún que nunca me habló. Le he dado clases a 7 generaciones diferentes en la universidad, 2 en la prepa. De esas 9... hasta ahora, no ha habido nadie a quien odie, nadie quien me caiga mal, nadie a quien quisiera matar. No dudo que si haya gente que me odie, a la que le caiga mal, que me quiera matar... total, represento eso mismo a lo que muchas veces me enfrento. Contradicción, es prioritario abandonar el salón. Esta vez me voy, quizá vuelva a la vuelta de los años, pero cada día me reafirmo que debí ser músico. Quizá me compre esa batería y me dedique a lo mío.


lunes, febrero 01, 2010

Vestido para conversar en Facebook.

Sin un motivo esta noche dormiré, siendo así tampoco voy a despertar.
Muerto estaré aún cuando abra y me asome por ahí,
quedito me caeré y ni cuenta me voy a dar.

Y ve que esta vida dejó de serlo en el momento en que me dormi sin ti.
Esta noche calientito voy a dormir. Será mi esfuerzo final,
para al fin doblegar el hambre que me produce desearte así.
Qué otra cosa puedo pedir que no sea morirme ya,
si ya no encuentro argumento hoy para quererte abrazar.

Dormido y sin opciones, esta noche dejaré de ver,
me quiero despertar sintiendo tus dientes,
al fin muerto estaré, producto de tu indiferencia, quiero que te lo sepas,
hoy renuncio sintiéndote con cierta prepotencia.

Así, ilusionado por volver a verte caigo de sueño.
Porque una vez descansado el corazón, hay que morirse viviendo,
todo en un bote de pintura para no tener que soñar en blanco y negro,
todo para no tener que soñarte esta noche al caer en vida,
porque una vez muerto el sueño parece eterno,
tanto que la misma vida es un infierno y la noche cubre la vida con sueños sin final,
de lo cuál ya no es posible despertar aún estando en vida.