Por esa noche junto a vos cuánto daría,
sin excesos de cafeína ahora te invoco.
Por toda una vida te cambiaría la mía,
es de lana y se puede lavar con un moco.
Al medio día te pretendo dar alcance,
con ausencia de gerundios te he de conquistar.
A tu maldito celular le voy a pedir un chance,
a los cayos de tus dedos me quiero amarrar.
Te escribo pero mi cartas de semáforo son
como cañonazos que se disparan en la oscuridad,
errático apunto y sé que estoy atentando
contra la mia y sobre todo tu libertad.
No respondas con tu silenciosa bandera en blanco,
sé que pronto olvidado entre tu banco me vas a dejar,
que con quién me voy a consolar, no importa tanto,
tantos besos, tantos, como quisiera que fueran de verdad.