jueves, abril 14, 2016
Comezón, comezón...
En el peor de los sueños un dolor me hizo abrir los ojos, era un dolor del tamaño de una papa en el pecho izquierdo en su esquina inferior. Me estiró la piel, punzó una dos, me espantó. Una mano apretujó mi corazón y paralizó el resto del cuerpo, murmuré un escupitajo, salivé y salpique al aire pero no logré despertarte, me dio miedo no poderte despertar. Comencé a respirar rápido, no lograba moverme, otro apretujón directo y esta vez despertaste - ¿qué tienes? - Me duele el pecho, o bueno, creo es el corazón pero creo es un dolor muscular. De nuevo mi pecho se estiró y me sentí aliviado, ya no era ese dolor -¿quieres que te lleve al hospital? - y una tercera explosión me hizo saltar en horizontal - ¡Si! - era un dolor tremendo, logré agarrarme con una mano el corazón entre mi pecho, el dolor se sentía desde el dedo mediano de mi pie derecho hasta el pedazo donde no me lavo de la oreja izquierda - Si llévame, si me duele -. Te paraste a tomar el teléfono, mientras arropé con mi puño mi corazón y lo apretujé para intentar aminorar la angustia, no quería morirme ahí y de hacerlo no había pensado aún en qué decirte si esa hubiese sido la última oportunidad de hablar contigo, creo que por las circunstancias te hubiera dicho lo mucho que te amo y lo mucho que me dolía irme así, pero apreté tanto que logré despertarme y te vi durmiendo junto a mi. Quise despertarte para preguntarte si algo había pasado, pero sentí miedo de estar muerto y seguí durmiendo para volver a despertar a las 6:05 am como usualmente lo hago.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)