lunes, diciembre 14, 2009

1:05am.

Para recitarte poesía barata no necesito agudizar el dolor de la espalda, solo bastan las ganas de hacerte el amor. Es tu hedor lo que me me llama, dan ganas de lamerte los brazos y arrancarte los codos para esconderte en mi cama y agacharme a probar tu sudor. Para deshacerme de la culpa solo basta fotografiarte desnuda, sin el más mínimo sentido de la estética pintarte el cuerpo entero de azul para así poder besar al cielo y eyacular pequeñas nubes color marrón. Es aburrido planear el ataque, preferiría tenerte enfrente y te fueras enterando de una buena vez que te traigo ganas; lo planeo así porque sé que me deseas por igual. Terminaré esta improvisada carta para escribírtela en la espalda, quizá mientras muerda tu nuca pueda improvisar y ya no tener que escribir el remate justo en tu cicatriz a la altura de tu regordete esfera anal. Quiero terminar de una buena vez este deprimente intento de llevarte a la cama pues resultaría de mal gusto saber que espías mis apuntes intentando descubrir a quién le susurro tanto mientras tu duermes al borde de la cabecera. Eres un cataclismo, lo eres y aún teniéndome enfrente no tienes ni la más remota idea de lo que he estado planeando para el siguiente mes de abril. Termino este verso eliminando toda intención por hacerlo rimar, diciéndote que algún día te vas a dar cuenta que he sido yo el que te ha enterrado la sonrisa completa y por eso ahora muy interesada me vas a hablar, sé que quieres que te lo haga. Pídemelo y ya verás.

sábado, diciembre 05, 2009

TMEOT.

Entre renders y exports me desespera el tiempo que avanza sin noción de si mismo. Hace frío, debería estar en la calle aunque esta es la época en la que me da miedo caminar ya, llevo 3 años enfermándome por salir al frío. Quizá en verdad deba morir por no adaptarme al frío. Duele la cabeza, las cosas no fluyen de manera orgánica, todo raspa cuando tiene que ocurrir. Es mal momento para decidir. Dormir, eso me hace falta. Dolores de cabeza, un poco de ánimos de hacer todo menos trabajar. Rumba, rock... lo que sea, necesito que alguien me saque esta noche porque como muchas veces me siento como plan b.

La espera de los renders son lo que más me invita a desistir de vivir así.

miércoles, noviembre 11, 2009

Nota final de Ros a Reimi. En mute.

Sin que lo sepas hablo de ti. Alguien como tú no entiende de lenguaje binario como el que invento en cada intento por hacerte sufrir. He inventado recuerdos para que las palabras no las entiendan. Me desespera el golpeteo al escribir, pero solamente puedo evitar el ver cuando te tengo frente a mi.

Desespero de no tener un tambor para construir más palabras binarias, para mentirte y para sonreír. Tengo un compromiso para omitir, debo escoger entre dormir y ser feliz. No puedo mediar entre olas y cincuenta y tres acordes, necesito sentirte venir. Para alguien como yo, la cama nunca estará lista. Alguien como tú debe de saber que cuando sangro es porque he dejado de sentir. Etiqueto mis entradas, no con camionetas, vacaciones o fotocopias; establezco mi presencia con silencios incontrolables. Es el como hablas detrás de mi, es así como te uso para poder escribir en binario una vez más.

Continúo acomodando tramos, reparo algunos rotos y enderezo mi columna a base de estar parado cuando como todas esas bellas letras. Ya no te creo cuando empiezas a mentir, no te creo ya. Tengo una nariz de muppet y no tardando saldré al aire para tener de donde partir.

No puedo concluir en si. Nada depende de ti, pero hoy si quiero dormir te tengo que omitir. Despertar y publicar, guardar o pulsar, ya en nada me parezco a la arcilla que sostiene mi nombre. Sin que lo sepas hablo de ti.

Ahora busco la forma de ya no mentir. No estoy listo para ti, ni tu para mi. ¿Todavía te haces llamar Reimi? Sé que recuerdas mi nombre. Pues deberías alejarte de mi. Corre, que yo ya voy por ti.

viernes, octubre 09, 2009

Render No. 1

Te leí llorando. Sin verte ni escucharte, te hallé ahí. Llorabas y sé que esto es difícil pero tengo que partir. Hace meses hubiera jurado nunca llegar a tanto, pero han sido los espasmos y los momentos en los que no respiro los que me han cansado tanto. Despierto queriendo seguir durmiendo y duermo queriendo no despertar pronto, y pronto tengo que despertar para tratar de configurar el itinerario de mi próximo viaje. Tanto lo he dicho que comienzo a retrasarme, debo irme y a donde voy no hay teléfono que sepa traducir un te extraño.

Hoy al fin sentí que mis pies se aferraban al mar.

domingo, septiembre 27, 2009

Auditorio Nacional.

Te extraño porque casi no estás conmigo. Te extraño porque te veo cada que tienes tiempo para mí. Te extraño porque me pierdo esperando el momento para verte. Te extraño porque ya no huelo tu vientre.

Te extraño porque todo me duele. Te extraño porque no me tallas lo suficientemente duro. Te extraño porque el tiempo es demasiado largo mientras espero tus respuestas. Te extraño mientras escucho cenicero.

Te extraño porque intento huir de ti y ni cuenta te das. Te extraño porque en ese accionar regreso a ti a ver si esta vez algo me dirás.

Te extraño porque con tus oraciones simples me haces sonreír. Te extraño porque ya nunca escribes. Te extraño porque conmigo no puedes quedarte. Te extraño horrores porque en este momento no puedo estirar los brazos para estar ahí.

Te extraño porque estás tan lejos. Te extraño porque ni para llorar te tengo. Te extraño porque me quiero ir pronto. Te extraño porque sé que no te irás conmigo.

Te extraño porque las visitas tardarán. Te extraño porque ya nunca me besas más de diez minutos. Te extraño porque ahora eres una adulto. Te extraño porque aún no he logrado crecer.

Te extraño porque mi corazón es cenicero. Te extraño porque no puedes ver mis ataques de felicidad. Te extraño porque cada vez lo hacemos menos. Te extraño porque no me puedes ver pensando en ti.

miércoles, septiembre 16, 2009

433259C

Sólo para que lo sepas, aquí sigo. Aún no logro enmendar mi camino, sigo harto del mundo y hoy en especial odié vivir. Descubrí nuevas formas de pasar el tiempo dormido y que el lápiz adhesivo con los años se transforma en una membrana divertida de color gris. Continúo delegándome la responsabilidad de hacer lo que debo, me resulta divertido el cortar y pegar las mismas quejas e intentar volar. En fin, nuestra complicidad se ha quedado en el estacionamiento mismo donde leí que te mudabas de regreso a Sydney. No te culpo, pienso que es lo mejor para vos. He salido a caminar, en menor medida que otros días por supuesto. Ya no veo fantasmas, pero ahora ya puedo dormir y eso me molesta sobremanera. Ya no me como las crayolas ni vomito de colores, ahora son las paredes de mi cuarto las que me plantean diseños asombros. Lo veo bien.

De Adriana he escuchado poco, no la he visto sonreír en un mes. Quizá menos. La última charla que tuve con ella resultó productiva, pues me ha dictado frase a frase unos diálogos terriblemente parecidos a lo que tenía en mente para intentar unir el final de mi cuento y al fin terminarlo. Por supuesto que aún no lo termino, me entorpece el jugar con la cosa pegajosa del lápiz adhesivo.

¿Cómo están tus piernas?¿Crecieron de nuevo? Ha llovido y me ha dado por conectar ideas sueltas en este blog. Soy un asqueroso intento por hacer mi vida menos aburrida en lo que espero el momento de tirar la escena final. Lo tengo todo planeado, ahora si puedo decir que he terminado el guión del largo, el corto queda pendiente pues Adriana prometió prestarme sus dientes para poder escupir. Era eso o una playera, ya no lo recuerdo. En fin, espero verte en el siguiente delirio. Besos, de esos que no suelo citar en un blog.

viernes, abril 10, 2009

Una tarde de abril.

Con el calor no es tan difícil respirar, resulta duro de pensar. Tomar decisiones no cuesta, el problema es ejecutar. Hablo sin ser escuchado, la mayoría del tiempo el sudor cruza por mi mente y los pequeños pelos de la espalda me enloquecen. Los ataques de felicidad fluyen al igual que el viento. No estoy muerto, pero no debería estar pensando tanto, tan confinado a simplemente pensar. Debería estar ejecutando. Debería zafarme de las deudas de otro modo. Sé cómo. Me cuesta trabajo ejecutar. Esta tarde saldré y espero no regresar en muchas horas.