miércoles, febrero 03, 2010

Lo mío es el rock.

Definitivamente debí ser músico. No es que odio dar clases, de cierta forma me gusta sufrir cada que me desespera e intento botar la toalla. No me pasa a diario, pero si al menos una vez en el semestre.

Fue tan fortuito el cómo caí al oficio al que tanto le rehuía. Necesidad, desempleo... la primer materia que di fue taller de redacción I. La primer niña que me miró fue una de sexto, probablemente de 17 años... aún niña. Nunca dejó de ver feo a Valeria cuando fue a la escuela. Otro buen motivo para dejar de dar clases, no termina de gustarme tanta atención.

Papá y mamá estudiaron en la Normal. Quería que siguiera su camino, lo cuál nunca me pareció una idea viable... nunca me vi frente a un grupo intentando llevarlos a algún punto. En algún momento le dije a papá que su trabajo era aburrido, claro... en la época en la que era biblioteconomista... o algo así. Sé que se ofendió bastante, quizá algún día algún hijo me diga que lo que yo hago es una pérdida de tiempo y me den ganas de abofetearlo por ignorar el compromiso que tengo por mi oficio. Mucho bla,bla,bla. Total, siempre encuentro la misma duda, ¿hasta cuándo seguir? Siempre digo que este es el último semestre que doy, quizá la necesidad, quizá la mediocridad me hagan seguir, quizá sea el conformismo o el mismo miedo que me tengo. Sé que esta vez será la última, la definitiva.

"No sabe dar clase"... pues claro, no estudié para eso, mi lugar está en rodaje... editando, fotografiando, durmiendo, escribiendo, trazando, haciendo el amor. No en un salón de clases. Aunque bueno, las cosas buenas que ha dejado la escuela siempre serán los rostros, la gente... siempre hay banda bien chévere y bien loca. Hay gente con la que nunca hablé, y hay más aún que nunca me habló. Le he dado clases a 7 generaciones diferentes en la universidad, 2 en la prepa. De esas 9... hasta ahora, no ha habido nadie a quien odie, nadie quien me caiga mal, nadie a quien quisiera matar. No dudo que si haya gente que me odie, a la que le caiga mal, que me quiera matar... total, represento eso mismo a lo que muchas veces me enfrento. Contradicción, es prioritario abandonar el salón. Esta vez me voy, quizá vuelva a la vuelta de los años, pero cada día me reafirmo que debí ser músico. Quizá me compre esa batería y me dedique a lo mío.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Querido amigo textual:
Yo pienso que la música lo acompaña en el ritmillo meloso, cómico, divertido, triste, nostálgico, barroco y profundo de sus textos....
Aprendo más de sus letras que de sus cátedras jajaja.. y creo que nuestra amistad trasciende a través de renglones y quizás sea la única forma de su existencia pura...así es que como parte de esta nueva complicidad yo recomendaría que siguiera llenando de letras mi cerebro desordenado para que próximamente yo le mande algunas cosillas que desordenen el suyo jajaja
le mando un abrazo entre líneas,comas, acentos y letras para que logren trasladarse hacia sus párrafos.....
atte su amiga textual jajaja

Idzin Xaca dijo...

Hola amiga textual... me causa pavor que aprenda más aquí que en clase.. lo cual es indicador de que he fracasado en hacerle siquiera un momento partícipe de mi gusto por la imposibilidad de las imágenes. No se preocupe, aquí estaré escribiendo eventualmente... cada que recuerde hacerlo. Espero sus textos para desayunarlos con un licuado textual. Salud! jeje

Goga dijo...

Idzo!!!, aquí ando de chismosa en tu blog. Me gustó leerte.
¡Saludos!

Idzin Xaca dijo...

Goga! gracias! un gusto sentirme chismoseado por ti digo leído :) saludos!