domingo, agosto 22, 2010

No me gusta que sepas a Whisky.

Me gustaría hablar ahora de ti, pues quizá al leer esto te preguntes si no estoy hablando de más, quizá te siembre la duda de lo que soy capaz de escribir de ti, pues bien, no te tienes que espantar. Hacerte el amor a solas fue lo que imaginé ayer para mí. Omití los detalles de nuestro penoso encuentro en el congreso. Fue tanta torpeza que lo tuvimos que repetir, esa segunda vez alejados cada quién del otro. Coincidencia el hablarte para tocarme mientras tú imaginabas lo mismo de mi. No sé si se te puso duro el vientre al venirte,ni siquiera con qué frecuencia latían tus muslos hacia adentro.

Insisto, hay que hacerlo a solas y puede que nos encontremos en algún punto para compartir. No seré ocioso y te lo propondré cuando sea tiempo para tenerte de frente y no me afecte tanto el café.

Te prometo que será al cuarto intento, pues al tercero equivoqué de cuerpo y he vaciado mis argumentos en un cuello un tanto infantil. Espero verte esta noche, puede que otra vez te vea en el callejón acompañándome por un momento, comamos pizza de nuevo y por qué no, esta vez me llevarás a tu departamento pues es obvio que carezco de control para echar de la cama a quien duerme cada que intento recitar mi amor por ti.

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