Siempre ando huyendo de mi. Tengo una poquita de fiebre, hace que la boca se me quiebre y que se interrumpa el latir.
Me alcanzas a la menor trampa. Son los dedos congelados en la nieve, mira la hora que ya te toca venir.
Y ahí siguen, no se han ido. Como quisiera reírme contigo y no de mi.
No se ha muerto el sueño de besarte.
Este es el final del camino.
Ya no quiero vivir así.
Si mañana no estoy,
es porque me voy.
Estaré feliz al fin,
solo y lejos de mi.
Cobarde me veo,
eso lo soy.
Mañana,
ya no.
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