Dibujando un óvalo con el dedo dentro del espiral te encontré,
olía a un oscuro profundo, combinaba con el fulgor del ambiente, te vi de frente.
Comiendo arroz me pensé indiferente, tu olor me caló hoy.
No me parece digno permanecer flotando quemando solo argumentos,
me refiero a que hoy caí sin siquiera poner un pero al suelo.
Me quedé sin dientes, no quise sonreír como otras veces,
considero un abuso lo que me haces, así de pronto apareces
y yo tan solo quiero dormir bien. Detesto estar bien y por ahora,
la ropa sobra porque en el fondo todo hierve a cien,
son noventa y nueve veces y hace diez perdí la cuenta.
No pretendas no verme que bien sé que no mueves los labios para sumar,
sé que te estás imaginando como nos hemos de derretir al llegar al cien.
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