Evidentemente me provoca algo, me asfixia, me distrae con solo recordar su manera de besar tan impaciente. El tiempo que pasó recostada en la cama quizá fue más que el pasó provocándome una dolorosa erección. Fui torpe, siempre la amé de manera torpe. Traté de grabármela en los ojos, puse especial atención en ese cuerpo de morena color canela que tantos suspiros me arrancó. No se puede dibujar la perfección en un recuento de trapos, todo coincidía en la oscuridad y por mucho mirar solo logro recordar lo fibroso que resultó saberme su sexo de madrugada.
Nunca había pasado una hora besando una nuca, el recorrido valía la pena aunque siempre fui presa de una absurda premura. Dedos demasiado torpes para concentrarme en una sola parte de su cuerpo, era solo por una noche y nunca supe que parte morder de tan carnoso manjar. Sus gemidos tan fuertes como el volumen de sus perfectos senos. Lo que fuese, siempre inventando conversaciones para no tener que intentar cogernos, porque el hacerlo nunca fue cierto pues un intento nunca lo será por completo. Siempre inventando pretextos para ponernos a platicar, que ese a final de cuentas será lo que siempre voy a recordar.
3am, estaré despierto por si una noche quieres platicar.
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