lunes, diciembre 21, 2015

Lechero.

Hay una razón por la cual siempre pido café lechero. Cuando tenía unos 5 años, papá solía llevarme a casa de mis tías en la avenida cinco antes de irse a la primaria a dar clases. En algunas ocasiones me preguntaban si quería ir con ellos o quedarme con las tías, y generalmente escogía quedarme con ellas. Entrábamos por el zaguán y recorríamos ese camino de texturas de los cantos de los pájaros que solía tener mi tía Evelia a lo largo de todo el garage. Justo al llegar calentador de agua había que doblar a la izquierda para entrar a la cocina. El primer olor que uno percibía con el calor en las mejillas era el de la masa, ya sea en tortillas o en masa fresca del nixtamal. Mi abuela Consuelo, Mamachelo, solía ofrecerme comida nueva que para mi edad solía rechazar, tamales de elote y gorditas de nata y quien sabe cuánta cosa más. Esa mañana me ofreció café, lo probé e inmediatamente lo quise escupir. No recibí una mueca como consecuencia, sino un chorrito de leche fresca de vaca.

- Pruébalo de nuevo- me decía mi abuela. 
Y lo hice. Así fue como conocí el café con leche. Dejé Huatusco a los 12 años y fue hasta los 22 que volví a tomar café con frecuencia.
- Con leche por favor - le pedí al mesero.
- ¿Lechero? - preguntó.
- Si, café con leche por favor. 

Con el paso de los años mis visitas se volvieron menos frecuentes. Hace unas semanas mi abuela Mamachelo murió. Tomar café siempre me recuerda a su cocina. Por eso siempre tomo café lechero, porque hogar es donde el corazón quiere estar, y ese sabor siempre me recuerda de donde provengo y donde es mi hogar. Gracias Mamachelo.

No hay comentarios.: