Noventa entradas, todas apuntadas con labial en la espalda.
Con rigor y excesos de sudor ya estuviese tomando vino a esta hora,
en cambio me siento contigo para escuchar lo que tienes que contar.
No todo es verdad, creo que omites los moretes, veo que se te caen los dientes
y no es de interés que te los detenga mientras terminas de bañarte.
Me distraigo un instante y no veo mezclar el jabón en tus oídos,
me concentro en la zona blanda donde mordisqueo los codos buscando confesiones,
en nada se comparan las acciones con lo que esta noche te he pedido,
te he querido tanto, hasta cuando he estado solo, he pretendido vivir así
buscándome entre los saltos y repasando en tono alto las canciones.
Paso tanto tiempo solo que no me queda mas que confabular instantes,
¿te imaginas? es a ti a quien busco con inusual desespero,
rastreo en la noche los momentos donde sobro en tu vida,
es a donde voy vida mía donde deja de ser día cuando recorro pieles no mías,
es la comida lo que a cada instante valoro, al ahogarme nada sufro y al secarme,
bueno, al secarme todo vuelve a estar perdido si sigo sin saber tu gusto.
Regalándome un te amo entre alfombras y doctores, el vício de verme de día
se ha vuelto mi alegría pues ante el apuro ya no voy a correr,
me voy a quedar flotando porque hasta en mis sueños te logro ver,
eres tú la que no se echa a correr y hace rato que ya volé.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario