He estado suspirando. He suspirado canciones y las heridas comienzan a abrirse de un tajo, debí prepararme para la caida pero todo me ha tomado por sospresa. Sobran detonantes en el piso para pensar que he perdido ya ambos brazos, el calor ha desaparecido pero el ardor se ha quedado atrapado en mi garganta. Camino y doy vueltes en el mismo sitio, dos metros he cavado y no paro de escupir gusanos. Vivo procesos complejos de enamoramiento, he recibido tantos estímulos que me he creado una concepción muy idelizada; tengo imágenes referentes y denotantes de besos, abrazos, de fidelidad, de lealtad, de sufrimiento, de reciprocidad, de un viaje interior, del fracaso como forma de aprendizaje y del reencuentro como forma de dar por terminada una relación. En los besos he perdido piezas de mí; sobrantes, restantes, faltantes, indignantes y denigrantes; he llegado a un punto en el que necesito algo más que un abrazo, algo más que un beso, algo más que el calor, algo más que atención. Me ha resultado tan dificil aguantar sin escuchar un sincero te amo; creo que he pasado más tiempo sin escucharlas, tal vez cerca de tres años pero no me percaté. Era diferente, uno busca la soledad para reflexionar pero cuando te empujan hacia ella todo es diferentes, aprovechar y buscarte sería lo apropiado... complejo resulta este proceso, sanar es lo que necesita el cuerpo.
Tengo necesidades tan extrañas, vivo procesos de enamoramiento muy complicados... crezco y no paro de hacerlo, me desfondo y me transgredo, atento contra mi propia vida, me convierto en alguien más, siempre mejor, siempre hacia adelante. Amar ahora me ha resultado un combate contra mí mismo, una lucha desleal, desequilibrada y que me que ha llevado hacia la autoflagelación. Me he perdido, no encuentro la luz por completo, hay algo que hace arder mi espalda. Tengo un corazón e hipotálamo agridulce, me duele ser amado así, me encanta amar así. Ante la sonriza de Mafalda, con un sorbo de agua apunto de matarme si no me apuro... dejo inconcluso algo que pensé y que no supe qué fue. Tan sólo me he perdido una vez más. Ya hallaré el modo de sobrevivir, ahí estaré, para mí. Para tí si quieres también, sólo cuidame de vir a medias, no me cuides a medias, cuidame. Ámame y susúrramelo cada que sientas que ya no puedes más, te lo agradeceré toda la vida.
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