jueves, septiembre 08, 2011

Lavé pero no salió el sol.

Estoy en un cuarto, frente a una gran pared, en verdad es una gran pared que me prohíbe mirar a la ciudad, esa ciudad que me llama, que me ciega cada vez que voy de bajada hacia el mar. Llevo aquí una semana. Lo recuerdo todo, no lo quiero olvidar nada. Fueron poco más de dos años de pensarlo, de ahorrar, de castigarme, de no mirar atrás, aquí estoy por fin, contento y mirando al cielo. Hoy metí la ropa a la lavadora, encendí la máquina y salí a recuperar las zucaritas que había olvidado en la otra casa. Nada parace extraordinadio pero haciendo el recuento de lo mucho que esperé y lo mucho que me duele haber dejado de momento muchos abrazos sé que el meter esa carga a la lavadora representa algo a lo que le doy mucha importancia. Ha sido sólo una semana, tengo muchas mas por delante, no las suficientes para tener una vida nueva pero si de sobra para conocerme y enamorarme de lo que resulte ser. Si he de volver será porque he decidido por fin qué hacer, con quién estar y a dónde ir. Sin miedo y sin prisa me tomaré este tiempo para dormir, porque hoy por fin pude dormir bien.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Am. Txt
Me resultó bastante agradable leer este texto porque me sentí muy identificada con esta nueva vida defeña... esos ratos de cielos, reflexiones, nubes, zucaritas, lavadora y sueños...
Gracias por compartirlo, te mando unas letras desordenadas que formen un abrazo que mezcle tu sensación al escribirlo y la mía al apropiarlo...
¡¡¡¡sfksalejljñgjxnfczjb!!!!