Pareciera que el planteamiento de que la ve lo que quiere ver cumple con una necesidad de querer vivir protegido y no asumir responsabilidad por el destino ajeno. SI mal no recuerdo, en los últimos años de la anterior década se vivía un incertidumbre y una proliferación mediatica del miedo ante la llegada del nuevo milenio. El pánico hizo presa de los pocos informados como yo, incluso especiales de las tragedias más grandes en la historia d ela humanidad aparecían en televisión.... claro, en cadena estatal. Curioso que en el 99 se creara mucha espectación por el fin de siglo y por las profecias de nostradamus, argumento que finalmente no se cumpliría ante la desilución de los medios. Al año siguiente me parecía ridículo el miedo tan inmerso que tuve al año pasado, veía los mismos especiales y me sosprendía ante mi falta de madurez racional y compromiso con la información... jaja.. como si a alguien le importara. So, Jonh Moore en este remake de la memorable The Omen (Donner, 1976) tiene como punto de partida la llegada de señales proféticas remitidas a los últimos años del apolíptico mundo globalizado: cuestiones como la creación de la unión europea, los avionazos del 11 de septiembre, el "surimi" en india, etc. El ojo del hombre presente en las señales divinas y de los astros. Así, el paso de un cometa señala la llegada del señor oscuro, mismo que deja al propio Juan Pablo II estirando la pata junto a un buen vinito. Con un elenco cumplidor y un remake que por momentos hace recordar a la viejita y que por otros crea atmósferas propias y muy buenas, tiene quizá como principal logro salir bien librada en cuento al ritmo se refiere: siempre ascendente y utilizando los viejos trucos. Filme para disfrutar los sustos y que mmm debo decirlo, cumplen a medias, tal vez.
El recien nombreado embajador de los estados unidos en inglaterra Roberth Thorn (Liev Schreiber) y su esposa Katherine Thorn (Julia Stiles) pierden a su hijo, siento Roberth y un sospechoso padrecillo los ejecutores de la cuertada para adoptar a un bebé que ha quedado huerfano y que podría sustiruir sin levantar sospechas al pequeño fallecido Thorn. El pequeño Damien es un chico callado, juguetón y espelusnantemente introvertido. En algunos momentos la intertualidad con The Shinnig (Kubrick. 1982) queda de manifiesto de manera descarada-tributo, la secuencia del triciclo-tiromadre-mecallólamaceta es el mejor ejemplo. Lo que mejor encueadra sin lugar a dudas es la relevación de la conspiración satánica-global-aynanita! que pretende llevar al hijo de satán al poder vía la política.
Lindo remake, mágicamente me acordé del original al terminar casi la peli. Funciona, actualiza las necesidades del espectador y canaliza sus miedos en figuras actuales como el lindísimo Bush... dándole el título del papá de Lucifer! Poniendo la mesa para un acalorado debate después de esta pequeña referencia tipo crítica-parodia-protesta del citado mandatario. Uy que miedo! y que coraje! una fila entera de espectadores adolescentes que nunca dejaron de hablar, malditos mocosos, se pudieron haber callado almenos diez minutos? Arg!
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